Fernando Silva GaleriaEntrevistasEventosContacto

Con Adriano Silva iniciamos una serie de entrevistas con artistas que radican en Morelos 

Realismo mágico que surge de la pasión y los sueños

FERNANDO SILVA*

fot

CUERNAVACA. Adriano Silva es un pintor y escultor radicado en la ciudad de Cuernavaca, Mor., nace el 16 de junio de 1925 en un mesón de la ciudad de Querétaro, Qro. Es un digno representante del arte mexicano que se ha brindado a su quehacer plástico con integridad, además, es uno de los artistas que conforman el Salón de la Plástica Mexicana y porta con orgullo la medalla que le otorgó en agosto de 2006 el Instituto Nacional del Derecho de Autor: Gran Orden de Honor Nacional al Mérito Autoral, Por una Cultura Autoral.

Adriano ¿cómo te enamoras del arte y, en esa medida, cómo te inicias en la pintura?

El placer lo traigo desde chiquillo. La pasión vino después de varios años, cuando supe que había la carrera de pintura de manera gratuita en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”. Me aceptaron como oyente y participé como testigo silencioso dado que no realicé mis estudios como una carrera profesional. Me sentaba ahí aunque solamente podía participar en los dibujos, pero aún así aprendí bastante.

Del primero al segundo año empecé a darme cuenta de la parte seria de la pintura y del arte; ahí nació mi pasión por convertirme en artista. Uno de las pinturas que entonces realicé era la de un maguey en una maceta y un maestro de la escuela me dijo “…este maguey lo has logrado muy bien”, en ese momento supe que no era tan malo y fui con mi pintura al parque Sullivan (un jardín para los artistas, en donde pintores y escultores  –algunos de ellos actualmente son muy importantes– llevaban sus trabajos) y ¡que vendo mi cuadro! Ahí realmente inicia mi desarrollo profesional en las artes plásticas.

¿Cómo surgen los personajes que caracterizan tu obra?

Empecé haciendo pintura surrealista pero no me satisfacía, traté entonces hacer una figura propia y la fui acoplando con la música que es otro de mis placeres, aunque no toco más que un poco de piano y guitarra. La silueta fue cambiando sin forzar el resultado, porque a veces en los dibujos me salía una deformación que me gustaba, así fue haciéndose la familia de personajes que me complacían. Además, observé que la gente los iba reconociendo en mi pintura y escultura, eso me gustó y se convirtió en otra de las razones que me permitieron mantenerlos hasta la fecha.fot
En ciertas madrugadas pierdo el sueño y me pongo a pensar hasta que se me presenta una idea, y al otro día la plasmo en un boceto para que no se me olvide, porque ahora todo se me olvida. Ese dibujo lo voy preparando para pintura o para escultura hasta que surge la versión final; esta situación me provoca un entusiasmo que me invita a seguir produciendo. Para después hacer otra pintura o escultura, tengo que soñar nuevamente, y así, me van surgiendo las imágenes. Cuando estoy en solitario en el taller, observo a mis músicos y pienso que están tocando para mí como lo hacían mientras dormía.

¿Por qué algunas de tus esculturas son en madera?

Siento que con la madera estoy formando parte de algo que fue vida, la madera fue un árbol, entonces continúo la vida de esa vida. Por otro lado, no me la pueden copiar, que es un problema muy extendido cuando se hace escultura en bronce.

¿Tienes alguna influencia?

No, soy un convencido de hacer a un lado las influencias, siempre las esquivo. No quiero tenerlas porque no puedo atorarme en la evolución creativa. El arte debe fundarse en lo nuevo. Lo que me interesa es que a mí me agrade, siempre decido y defiendo lo que hago.

Lo más cercano a un influjo lo podría tener en los libros, toda mi vida me encantó leer. La Ciencia Ficción es la lectura que me atrapó; ahí encontré algo afín a los temas que me cautivaban, que tenían similitud con mis pensamientos y con lo que podía trabajar.

fot

¿Cómo observas el ámbito plástico de México?

Soy muy despegado de los nuevos adeptos del arte, pero pienso que hay una especie de indiferencia en casi todo. Ya no es como en otros tiempos en que el Gobierno o la Secretaría de Educación proveían amplios cursos y eventos para estimular a los creadores. Ahora no veo nada de eso, hasta en Bellas Artes se perdió esa responsabilidad. Es una tristeza.

La sociedad y los artistas deberían unirse e instar a las autoridades para que surjan las propuestas culturales, que por otra parte es lo que va renovando el arte. Los viejos nos vamos quedando atrás, estamos muy vistos y algunos ya están muy agotados, entonces, tienen que surgir las nuevas generaciones que aporten con entusiasmo la conquista de espacios para exponer y vender su obra, además de provocar y promover una mayor cultura para la sociedad. Hoy en día son los que más pueden aportar en todos los sentidos, y así, fomentar entre otras cosas una sana competencia.

Recuerdo que en mi época había más amistad y armonía, nos comunicábamos entre los pintores y eso ayudaba a que no hubiera tantas distancias entre nosotros. Entonces era común pertenecer a diferentes grupos para solicitar a Bellas Artes que se realizaran concursos anuales o al menos cada dos años. Los artistas generábamos buena presión y ahora no observo esa contundencia en los jóvenes. Los de mayor experiencia podríamos apoyar uniendo fuerzas para lograr beneficios en común.

En cierta forma no es que menosprecie las actividades que generan las autoridades, pero estoy desanimado, ya no veo el mismo espíritu de promocionar el arte y a sus artistas. El Jardín Borda es un lugar ameno, agradable y que cuenta con los espacios, la gente de ese lugar podría tener mayor iniciativa para promover a los nuevos valores. Hay que aprovechar el interés del público que asiste para extender el quehacer artístico, hacer algo más que buenos intentos.

¿Se le dificulta a un artista hacer la labor de buscar exposiciones, galerías y vender su obra?

fot

Sí, es difícil, pero como uno está con ímpetu siempre hay pasión por hacerlo, no pesa el buscar e ir a todas partes. Incluso, hay compañeros que están en la misma situación y que nos mantenemos en contacto, nos hablamos y nos decimos qué lugares hay y en dónde conviene no ir. Va uno como en procesión a la visita de las siete mil casas. Recuerdo que en mi caso empecé a tener un poco más de impulso y seguridad cuando conseguí espacios para exponer.

Lo anterior va ligado a lo que comentamos hace un momento, de ahí la importancia que esto tiene para que los artistas desplieguen sus conocimientos y capacidades técnicas para generar un frente común que logre, conjuntamente con las autoridades públicas y privadas, darle a Cuernavaca la opción de convertirse en una ciudad cultural. 

¿Tienes algo que sientas importante decirnos y que no te preguntamos?

No, creo que se abordaron los aspectos más importantes. A mí me da mucha satisfacción que me pregunten, porque es parte de lo que sostiene al artista y a sus creaciones. El desarrollo creativo de mi trabajo es la vida, es lo que me respalda, entonces si puedo compartirlo lo hago, cuando ya no pueda diré: “bye, bye… ya no puedo”.

---------------------------------
*El autor del presente texto es artista plástico y director de elsalmon Ediciones, cuya principal labor es el fomentar y apoyar a la comunidad artística y cultural.