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Gustavo Machado disfruta haciendo pensar a las personas que ven su pintura Dejarse llevar por formas y color para descubrir nuevos caminos A los ocho años tuvo sus primeros óleos, sembrando así su pasión por la pintura
Fernando Silva / Especial
Cuernavaca. Gustavo Machado Gallardo nace en la Ciudad de México el 19 de mayo de 1947. Es uno de los principales pintores mexicanos que radican en Morelos y que encarna el espíritu del que experimenta y mantiene una búsqueda constante por conservar la alegría en su pintura. Sus cuadros se caracterizan por la excelencia en el dibujo, el placer de su realización y por un audaz colorido. “Esto no acaba cuando termino un cuadro, ahí es donde empieza la aventura”. ¿Cuándo reconoces a la pintura como tu pasión y por ende como tu profesión? La reconozco desde que era muy pequeño. Mi papá era dibujante de historietas y él fue el que me aproximó a esta disciplina. En esa época vivíamos en Puerto Vallarta (yo tenía ocho años de edad) y se le ocurrió traerme un estuche de óleos y a partir de ahí empezó todo. Estudié Dibujo Publicitario que ahora se conoce como Diseño Gráfico en los años de 1961 a 1967, en la Escuela Libre de Arte y Publicidad, en México; ahí tuve maestros muy buenos que eran pintores como: José Chávez Huacuja, Gustavo Alanís y el reconocido grabador Alberto Beltrán, quienes me dieron el impulso hacia la pintura. Trabajé en el diseño gráfico y publicidad durante muchos años para sobrevivir, pero nunca dejé la pintura, siempre traje el gusanito y me dije, algún día me dedicaré 100 por ciento a pintar. Hace aproximadamente 20 años que corté de tajo con el diseño porque ya me tenía harto, y desde entonces trabajo para mis creaciones plásticas. Mi padre me dijo en una ocasión: “Si te dedicas a la pintura te vas a morir de hambre”, afortunadamente eso no ha sido así. Junto con mi esposa “Yaz” (Yeazmin) que ha sido uno de mis grandes apoyos, le hemos puesto un gran esfuerzo y nos ha ido favorablemente bien. ¿Es importante que los padres estimulen a sus hijos cuando muestran aptitudes artísticas? Definitivamente sí. La ocasión en que mi papá me regaló los óleos, yo no lo podía creer, pero él estaba viendo en mí que tenía la sensibilidad o la vena de artista. Creo que fue un torito que me aventó para ver qué resultaba. Automáticamente lo que hice fue comprar telas, cartones y empecé a pintar. Regresando al presente ¿Cómo decides a tus personajes y/o el tema? Más que nada es intuición y experiencia, soy una persona muy observadora. A la gente que me le quedo viendo creo que hasta debe molestarle, porque lo hago hasta que me guardo su imagen en mi disco duro mental y a la semana siguiente o un año después sale esa persona. Siempre estoy haciendo bocetos. Hay días en que no puedo pintar un cuadro y recurro a los dibujos. Por ello pienso que es intuitivo, parte es de mi sensibilidad y parte de observación, así es como yo pinto. Tu obra se destaca por la riqueza del color ¿Hay alguna razón para el manejo de estos matices?
¿Hay alguna influencia que te haya marcado en tu trayectoria? Sí, hay muchas. Creo que no nos podemos escapar de ellas y menos ahora en el mundo que vivimos, aunque queramos ser lo más creativos y originales posible, no es cierto, todo ya está hecho. Cada vez que cuento con algo de tiempo libre lo dispongo a visitar museos y se me van quedando cosas, por ejemplo de Eugène Delacroix, El Greco y como escultor Alberto Giacometti, muchos pintores, tanto antiguos como modernos. Consciente o inconsciente tengo la influencia de ellos. Quieras o no el asunto es que no te las puedes sacudir. El que diga que no es cierto está mintiendo. Ahí están Las Meninas de Velázquez interpretadas por Picasso o por José Luis Cuevas. Se están inspirando y no las están copiando, las están interpretando. Y así como ellos, hay muchos. No niego las influencias, al contrario, simplemente no me las puedo quitar de encima. Es recurrente ver en tu obra la presencia de gallos y toros ¿De dónde surge la idea de trabajar con estos iconos? En primera porque me gustan. Me identifico con el toro porque es un animal muy bonito y yo soy tauro, entonces lo relaciono conmigo, además, me salen solitos y sin mayor esfuerzo. A las corridas de toros he ido muy pocas veces, no estoy de acuerdo pero me gustan, son muy plásticas. La estampa de un gallo es una cosa maravillosa, me gustan mucho estos animales y por eso los llevo al lienzo. En el 2001 ganas el cuarto lugar en la Tercera Bienal de Arte Contemporáneo en Florencia, y en el 2002 la Mención Honorífica en París ¿Cómo es que llegas a estos eventos? A la Bienal de Florencia llegué por invitación. Al principio no supe cómo me ubicaron, pero después me enteré que hay observadores a nivel mundial, que andan viendo exposiciones y buscando artistas que tengan calidad para invitarlos a que participen. No es un evento al que puedas llegar y decir quiero entrar, eso precisamente resalta la seriedad y la eficacia de la convocatoria. Cuando me invitaron había obra de 650 participantes (de 52 países), verdaderamente impresionantes y con una gran técnica. El caso de París también fue por invitación. Lo que no me gustó fue que estaban muy desorganizados y no tenía esa calidez de la de Florencia, que sin lugar a duda fue impecable. Aún así tuvo su mérito, porque al margen de ese aspecto logré una Mención Honorífica. A la próxima Bienal que me gustaría asistir sería a la de Venecia, que es la más importante del mundo.
¿Cómo observas la oportunidad para acceder a estos eventos de los artistas mexicanos? Creo que no hay ninguna dificultad, si llegara aquí alguno de los observadores, puede elegir a cualquiera que demuestre técnica y trabajo. Lo que yo siento es que ahora el arte está pasando un bache muy fuerte, sobre todo por los jóvenes que en muchos casos están haciendo cosas difíciles de comprender para el público en general. Me refiero a las instalaciones, videos, multimedia, performance y todo ese tipo de cosas que confunden a la gente. El público que asiste a galerías y/o museos no sabe si eso es arte o no lo es. Quiero pensar que es una etapa que va a pasar. No cabe duda que son herramientas que algunos jóvenes están considerando como opción para comunicar sus pensamientos y emociones. Sí, estoy de acuerdo con eso. Pero por otra parte están desconcertando a la gente, un porcentaje importante de público considera que lo presentado no es arte y mantienen demasiadas interrogantes. ¿Cómo observas la participación de las autoridades para la promoción de artistas y de proyectos culturales? En lo personal no he tenido contacto con la autoridad para el apoyo del arte desde hace muchos años. Ya son varios sexenios que no hay apoyo y, por lo demostrado, ahora menos. Todas las personas con las que hablo se quejan de que el problema siempre ha sido el presupuesto. No hay dinero para el arte, está olvidado, somos los últimos de la fila. No se percibe interés por parte de la autoridad en favor del arte. Todo lo que he hecho ha sido por méritos propios. ¿Cuernavaca podría ser una buena ventana para el turismo cultural? Claro, como lo están haciendo en otros lugares. Puerto Vallarta es un pueblito, la cuarta parte de Cuernavaca, cuenta con 200 galerías y en el que asiste turismo (nacional e internacional) a comprar arte. Zacatecas, es menos de la mitad de Cuernavaca y tiene 20 galerías de prestigio y museos de primer mundo, destacando paralelamente a sus artistas más importantes: Francisco Goitia, Manuel Felguérez y a los hermanos Pedro y Rafael Coronel. Guadalajara hace 20 años no tenía galerías y gracias a los hermanos Padilla López, cuenta entre otras cosas, con la Feria del Libro que ha tenido un prestigio bárbaro. Han entendido que la cultura es un proyecto social y económicamente interesante. Trinidad Padilla López que fue Rector de la Universidad de Guadalajara y su hermano Raúl fueron grandes impulsores de la Feria y del arte en esa ciudad. Pienso que se ganaría fuerza al seguir a un líder, por ejemplo, Francisco Toledo mueve mucho de la cultura en Oaxaca. En Cuernavaca podría suceder algo así. Habría que hacer alguna convocatoria para que juntos ayudemos a lograr objetivos como éste. Platícanos sobre la idea de abrir las puertas de tu Estudio en la ciudad de México. Es una forma de promoción. Abrimos el Estudio a través de una cita telefónica al (01 55) 5534 3386, sabiendo lo importante que es atender de manera personal a tus visitantes, aunque también sabemos que hasta cierto punto puede resultar riesgoso, pero hay que atreverse. Yaz y yo siempre hemos sido muy aventados en todos los sentidos. El primer sábado asistió un buen número de gente y nos fue muy bien. Es un proyecto que queremos aprovechar al máximo. ¿En tus planes está hacer escultura?
La escultura me ha atraído toda la vida. Fernando Arechavala me dijo: “Tienes mucha obra que se puede convertir en escultura, porqué no lo intentas”. Y desde entonces he tenido ese gusanito. Aún no me ha atrapado, pero sí me llama la atención y quiero hacerla. Dimensionar la pintura en plano no es lo mismo que proyectar en volumen. No me muero si por lo menos no hago una escultura. Nota: El autor de esta serie de entrevistas es artista plástico y Director de elsalmon, Ediciones. Si tiene algún comentario lo puede enviar al correo electrónico: elsalmonediciones@prodigy.net.mx |
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